Únete
Date de alta para estar informado de las últimas novedades de Cristianisme i Justícia.
En Europa asistimos a un verdadero colapso de la fe cristiana. En relativamente pocas décadas, se ha pasado de una sociedad europea de raíces y de cultura cristiana a una sociedad donde el cristianismo es culturalmente irrelevante. En este cuaderno el autor, después de analitzar esta crisis, explora las condiciones de posibilidad de debería tener una nueva iniciación cristiana. Una reiniciación realitzada desde abajo, desde los pobres, desde la historia de la pasión del pueblo, desde de la gran mayoría de la humanidad.
Un Dios que se identifica con aquel que fue crucificado como un maldito de Dios no puede valer como un dios al uso. El Dios que se revela en el Gólgota no acaba de hacer buenas migas con el dios de la religión. El cristianismo supone, pues, en última instancia, una carga en la línea de flotación del barco típicamente religioso.
Esta obra pretende abordar los temas clásicos de la escatología cristiana (muerte, juicio, resurrección, cielo, infierno y purgatorio), desde la perspectiva de los “últimos”, es decir, desde la perspectiva de los excluidos, los marginados y las víctimas. Respetando el misterio y reconociendo lo inadecuado de todo lenguaje humano sobre el “más allá”, este libro proclama la esperanza que anima a todos aquellos hombres y mujeres que unen su destino al de Jesús y, en él y con él, al de los últimos de la tierra.
El texto trata la pérdida de la fe en España apuntando como causas el nacional catolicismo y la separación fe-vida o la imagen que da la Iglesia. I trata también cómo es posible sufrir angustia vital a pesar de tenerlo todo material y afectivamente. Y el retorno a la fe, nada fácil, puede tener su origen en la necesidad de dar sentido a la vida, la acogida, no considerarse producto del azar, sed de infinitud, ... Los autores proponen varios puntos de reflexión como vivir en una sociedad plural o las imposiciones de la Iglesia.
El Centro Cristianisme i Justícia quiere, en los días del cambio de año, dar a luz el presente Manifiesto. Otras veces aprovechábamos estas fiestas para reflexionar sobre las tareas y los retos pendientes para el año nuevo. En este caso, el presente escrito afronta uno de los desafíos más serios que tiene hoy ante sí nuestra Iglesia, y que constituye un reto no sólo para el próximo 1988 sino para todos los años futuros. De ahí que el cuaderno deba ser leído como expresión de las líneas de referencia para el Centro. La identidad cristiana se ve seriamente amenazada si ante el desafío de la secularidad moderna se reacciona sólo con intentos de “retorno a lo sagrado”. Lo primero que deberíamos preguntarnos es qué es lo realmente sagrado desde una óptica cristiana. Y la respuesta no ofrece demasiadas dudas: para el Dios que nos ha manifestado su solidaridad con los hombres -singularmente con los débiles y marginados- hasta dar la vida por ellos, son más sagrados esos hombres que todos los actos religiosos y que todos los tiempos de oración o los lugares y ceremonias de culto.
El escrito inédito que presentamos reproduce la intervención que tuvo el autor en un congreso de teólogos asiáticos -cristianos y de otras religiones- que tuvo lugar en Nueva Delhi el diciembre del año 1987. A este congreso asistieron tres invitados de Latinoamérica a quienes se les pidió que presentaran sus reacciones a lo dicho por los asiáticos. Reproducimos las propias palabras del autor. “Voy a apuntar algo de lo que me piden: Desde el punto de vista estrictamente religioso creo que el cristianismo tiene que estar abierto al talante asiático, aunque no fuese más que para moderar su intolerancia desde el talante asiático de tolerancia, y, a la inversa, el mundo asiático puede enriquecerse con el talante ético-práxico del cristianismo para que su tolerancia no se traduzca en indiferencia”. “De todas formas, lo más importante de este encuentro es para mí el tomar conciencia, una vez más, de que la situación del Tercer mundo exige una urgente solución, que eso es lo que debe mover a la mejor comprensión mutua y unificación de las diversas tradiciones religiosas, y a que cada una de ellas aporte lo mejor que tiene para la liberación”.
A raíz de la pregunta sobre su relación con Dios de un amigo, González Faus desglosa a través de tres niveles su relación con Dios. Las razones de la Razón, las razones de Jesús y las razones del Corazón, ilustran algo tan inexplicable en palabras como necesario en expresar, y que será contraspuesto con una serie de sinrazones que todo creyente encontrará en su camino y que estará en todo momento acompañado por experiencias de gratuidad, muerte o culpa y perdón.
"El que quiera salvar su vida la perderá y el que la pierda por Mí y el evangelio la salvará" (Mc 8,35). Esta frase es una paradoja frecuente en Jesús, quien proclama bienaventurados a los pobres y a los que lloran, pero no porque pobreza y llanto sean criterios de dicha, sino porque ellos son (y serán) poseedores del Reinado de Dios y de la risa definitiva. Aquí tenemos otra vez paradoja y apuesta. Las páginas que siguen intentan desentrañar un poco esa paradoja y esa apuesta.En una primera parte vamos a buscar diversos accesos, todavía no creyentes, al ser humano, para mostrar cómo la paradoja o la contradicción brotan constantemente del hombre. En una segunda parte se intentará leer creyentemente la paradoja humana, hasta la suprema contradicción entre justo y pecador, y hacia la apuesta práxica por la liberación de esa contradicción, en la armonía trascendente de todas las paradojas del hombre.
Hay momentos en que, si nos atrevemos a ser absolutamente sinceros, los mismos creyentes podemos tener la sensación de que hablar de Dios a finales del siglo XX resulta anacrónico, "pasado". Empeñarse en seguir hablando de Dios, ¿no es sencillamente querer mantener una reliquia de un pasado que ya no es nuestro? Además, creer o no creer en Dios, ¿establece alguna diferencia en la vida de los seres humanos? Creer en Dios, reconocerle como tal, es guardar sus mandamientos, cada uno desde su situación: y su mandamiento no es otro que amar como él.
El presente Cuaderno es provocativo. Algunos lo consideran parcial, desmedido en su contraposición entre lo que el autor llama la espiritualidad espacial (que denuncia como evasiva) y la espiritualidad simpática (con la que el autor simpatiza). Que la incomodidad que estas páginas puedan provocar a algunos ayude a ajustar todo aquello que anda desajustado en nuestra búsqueda de Dios, y que nos ayude a verificar que esta búsqueda nos lleva –con la misma pasión– a la búsqueda de los hermanos más injustamente tratados. Por su parte Cristianisme i Justícia desearía que el lector situara este Cuaderno en el horizonte de tres Cuadernos recientes, el del diálogo interreligioso (n. 97), el del Tercer milenio como desafío a la Iglesia (n. 91) y La espiritualidad del Servidor (n. 96 cap. 6). Los tres analizan también la inquietud del actual Cuaderno y tratan de resolverla en diálogo con el mundo y con las religiones.