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En este cuaderno escucharemos las voces de seis personas que generosamente nos ofrecen su testimonio de fe, una fe que se ha ido construyendo a lo largo de vidas marcadas por el sufrimiento y la resistencia, la exclusión y el encuentro, la relación conflictiva con Dios y el descubrimiento de su amor infinito. Es en cierto modo continuación de El reconocimiento de las personas LGTBIQ+ en la Iglesia (Cuaderno CJ n.º 229), y pretende tirar del hilo de lo apuntado allí por James Martin SJ: «el acercamiento pastoral a los católicos LGTBIQ+ no es simplemente una moda, ni una tendencia pasajera, ni siquiera algo que responda a las “presiones” de la cultura, sino una labor constitutiva de la Iglesia y una misión que encuentra sus raíces últimas en los Evangelios».
«El cristianismo debe dar razón de su esperanza a quien que se lo pida, sean cuales sean las circunstancias históricas y el estado de ánimo con el que culturalmente afronte su futuro. Pero en ningún caso sus características, favorables o no a la esperanza intrahistórica, pueden condicionar el contenido de la virtud teologal de la esperanza, pues depende exclusivamente de la Promesa de Dios». Es de esta esperanza cristiana y de sus razones sobre lo que nos habla F. J. Vitoria en este delicioso cuaderno, un cuaderno que puede darnos un poco de luz en tiempos de incertidumbre y oscuridad.
El 3 de marzo de 1975, la Congregación General 32 (CG32) de la Compañía de Jesús aprobó el decreto «Nuestra misión hoy». En su segundo párrafo se afirma: «La misión de la Compañía de Jesús hoy es el servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta», una expresión que sintetiza el largo texto y permite recordar su contenido esencial. En 2025 se cumplen, por tanto, cincuenta años de aquel acontecimiento. Este cuaderno que os presentamos pretende ser una celebración y un recordatorio de aquel suceso para renovar su actualidad y rendir un homenaje a tantos jesuitas y laicos —mujeres y hombres— que se han comprometido enteramente con esta misión en favor de la justicia, tomando pie en su propia fe, aun en medio de conflictos e incomprensiones.
Ciudadanos de esta ciudad, peregrinos hacia otra ciudad definitiva. Hay afirmaciones que solo llegan a ser verdaderas si las enunciamos como tensión de dos palabras: amor y justicia, acción y contemplación, libertad e igualdad, sujeto y comunidad, bien de todos y de cada uno, subsidiariedad y solidaridad. Omitir una de dos sería falsear la afirmación. En estos Apuntes el autor propone cómo vivir nuestra fe en un mundo como el nuestro sin caer en el fundamentalismo sectario pero sin disolverse en una mundanidad espiritual posesiva, individualista o depredadora.
La pregunta sobre si es posible la experiencia espiritual tiene una respuesta inmediata: sí, sin duda. La persona es un ser que trasciende constantemente los mecanismos biopsíquicos. Y esto no solo se ve desde las religiones y la teología —donde la cuestión parece una obviedad—, sino también desde la filosofía, la antropología, el mundo del arte o la educación. Pero responder solo con este «sí» sería una verdad a medias. En este cuaderno el autor explica de una manera argumentada como la cultura occidental, ha condicionado nuestra mirada a la realidad desde hace siglos, alejando esta posibilidad y haciéndola especialmente difícil.
Este cuaderno presenta algunas bases del camino espiritual ignaciano a personas que, confesándose o sin confesarse cristianas, cuidan su vida espiritual de diferentes formas. Animar a cuidar la vida espiritual de manera personalizada ofreciendo un acercamiento al camino espiritual ignaciano parece que es, en los tiempos actuales, una forma de proponer la fe cristiana.
En este nº 100 de los cuadernos EIDES encontraréis a doce jóvenes conversando por parejas sobre espiritualidad, religión, comunidad, oración, fraternidad, fe, ego, naturaleza, Espíritu, amor, vacío, liberación, cristianismo, serenidad, pérdida, superficialidad, cotidiano, sacrificio, agradecimiento, prisa, Islam, silencio, Reino de Dios, transformación, dolor, bondad, miedo, testimonio, creencias, pareja, compasión, familia.
Toda búsqueda de espiritualidad es un hecho positivo, desde el punto de vista cristiano y humano, pero obliga a un esfuerzo de examen y autocrítica: hay unos elementos ineludibles de la teología cristiana que no pueden pasarse por alto, entre ellos la necesidad de constuir la espiritualidad desde los “últimos” de este mundo. Es a este debate el que quiere contribuir este cuaderno, fruto de la reflexión de todo un curso del seminario teológico de Cristianisme i Justícia.
Las creencias se tornan visibles —expresándose en ideas o acciones— cuando un individuo o una comunidad se someten a acontecimientos que las hacen tambalear. La hipótesis de este cuaderno es que el coronavirus ha hecho que las creencias occidentales contemporáneas se tambaleen y se ha convertido en un espejo en el que estas creencias han quedado reflejadas. Creer en la naturaleza, creer en la humanidad, creer en Dios o no creer, han sido reacciones diversas que se han puesto de manifiesto durante esta sindemia.
El atractivo de una autora como Simone Weil radica en el hecho de permitirnos escapar de la tiranía de la actualidad. Sus palabras no son especialmente expresivas hoy: son especialmente expresivas siempre. Con Simone Weil uno tiene la sensación de entrar en contacto con algo sólido, con una presencia real en plena época de charlatanería y desfactualización. El mismo González Faus señala la sorpresa, que muchos compartimos, que uno experimenta cuando lee a Simone Weil: «¿será verdad que ha existido una mujer así?». (Del prólogo de Oriol Quintana)